lunes, 16 de noviembre de 2009

UNA PAREJA DE LESBIANAS SORDAS DECIDE TENER HIJOS SORDOS.

Por Miguel Alejandro Rodríguez Valdéz:







Una pareja de lesbianas decidió utilizar el semen de un hombre sordo para que sus hijos nacieran con esa discapacidad.

El periódico "El País", en su edición el martes, 9 de abril, relata la historia de Sharon Duchesneau y Candace McCullough, ambas sordas, que después de tres años de convivencia tomaron la controvertida decisión de tener una hija: Jehanne. Concebida por un donante también sordo y que ofreciera bastantes garantías de transmitir al bebé estas características genéticas. Cinco años después repitieron el proceso, del que nació su hijo Gauvin.

McCullough y Duchesneau viven en los alrededores de Washington, donde se encuentra la Universidad de Gallaudet, la única del mundo que sólo acepta estudiantes sordos. Sharon Duchesneau estudió medicina y bioética en Gallaudet y ella es la madre biológica de ambos niños. Allí estudió también Candace McCullogh y en ese mismo Campus encontraron al donante que poseía la característica requerida e imposible de conseguir en un banco de esperma, que excluyen por norma donantes con discapacidades.

Sin embargo, para estas dos mujeres, como para muchas otras personas, la sordera no es una discapacidad ni admiten que esta característica se considere algo negativo. Por el contrario, como señala "El País", Duchesneau afirma que "ser sordo no es bueno ni malo". Las dos mujeres prefirieron que sus hijos fueran sordos porque de este modo la familia sería más homogénea. Toda la familia comparte el mismo lenguaje, el de signos y la misma forma de vida. Mc Cullogh tiene claro que la sordera solo es una normalidad diferente, pero no inferior.

En los últimos años se ha producido un replanteamiento de la sordera considerada como una discapacidad, así como de su asociación con la mudez. Existe un movimiento creciente que se niega a aceptar que ser una persona sorda equivalga a ser muda porque reivindica el Lenguaje de Signos como un idioma visual al mismo nivel que cualquier otro auditivo y, al mismo tiempo, amplían el concepto de la sordera, que pasa de ser una característica física a convertirse en un fenómeno que afecta a los ámbitos emocional, cognitivo y social.

Como es de imaginar la reivindicativa decisión de la pareja ha provocado todo tipo de reacciones en contra. La mayoría acusan a las madres de haber escogido a la carta una minusvalía para su hija e hijo. Candace McCullough muy segura de su opción señala que también los negros tienen más dificultades sociales que los blancos y a nadie le extraña esa opción genética.

La información pueden consultarla en http:// pp20013.free.fr/Notlesbianassordas.htm

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